Esencia

Un día decidí voltear mis ojos hacia adentro --es curioso como dicen que los ojos son las ventanas del alma, por donde todo el mundo puede verte como realmente eres y sin embargo, tú no... Estuve mirando por largo rato --uno supondría que si te ves a los ojos a través de un espejo, entonces logras el mismo efecto de ventana-- para descubrir que tal vez los cristales estaban empañados.

Pero yo soy una persona terca, así pues la obstinación (buena amiga, a veces chismorreamos un rato), me animó a volverlo a intentar y decía "No te rajes, vas a ver que sí puedes, a tí nadie te gana". Decidí tomarle la palabra a mi compañera de cuarto y volverlo a intentar... Esta vez nada de espejos --desde un principio me pareció muy utópico, sin mencionar la gran invasión a la privacidad que sería poder ver el alma de alguien a través de los ojos. Así que esta vez decidí "mirar" hacia adentro --alguien debería advertirle a la gente sobre las consecuencias de tales acciones.

¿Cómo me llamo?

¿Cómo?

¿Me llamo?

La pregunta rebota en mis adentros. Conozco mi nombre, el que me dieron cuando nací --el que suena tan poco natural cada vez que lo digo o lo escucho. ¿Cómo me llamo?

Cuando yo hablo conmigo mismo... ¿Cómo me llamo?

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