Self Destruct

Ayer terminé con una parte importante de mi vida. Quizás la más importante hasta ahora. Nunca creí que fuera a ser algo fácil, o mejor dicho, lo hice consciente de que iba a ser algo doloroso. Es doloroso. Al hacerlo parecía que nada me lastimaba; mi cara, inmutada con la mirada fija en el piso, no reflejaba ningún rastro de dolor, duda o arrepentimiento. No obstante, eso fue sólo el producto de mi transtornada personalidad, que no me deja sentir nervios, miedo o felicidad en el momento adecuado. Poco a poco, conforme el día fue avanzando, el efecto anestésico fue perdiendo fuerza y ahora, un día después de haberme cortado a la mitad, repentinamente no estoy tan seguro de haber tomado la decisión correcta.

Eso es. Ya no estoy tan seguro de haber tomado la decisión correcta.

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